Tarta de cumpleaños de un niño pobre II (para mi niño Juan)

tarta de cumpleaños de un niño pobreCada vez que me dispongo a preparar una tarta de cumpleaños, inevitablemente me acuerdo de una anécdota que os conté al poco tiempo de haber estrenado este blog: aquella conversación entre dos niñas que un día, hace años, oí por casualidad…
“¿Sabes? el sábado tuve el cumpleaños de un niño pobre; ya me entiendes, no tenían piscina y además la tarta era casera”.
Por muchas veces que lo recuerde, la frase sigue impactándome como la primera vez.
Pues bien, la semana pasada Juanito cumplió tres años y cuando pensaba qué tarta hacer para que soplase sus velas, volví a recordar la tarta del niño pobre y como soy muy peliculera, me pregunté si tal vez, Dios quiera que no, la crisis habría azotado a su familia, llevándose por delante la boyante empresa familiar; me pregunté si como consecuencia de ello no habrían perdido, insisto en que espero que no, su flamante casa con piscina y si su madre habría tenido que renunciar a encargar su cumpleaños a una empresa de catering, y lo siguiente que me pregunté fue si, independientemente de lo que hubiese ocurrido, aquella niña entonces, hoy ya mujer, seguiría creyendo que la esencia de la pobreza radica en que una madre le prepare a su hijo una tarta de cumpleaños o si por el contrario, por su bien espero que sí, habría modificado su escala de valores. Entonces deseé con todas mis fuerzas que lo objetivamente barato dejase de ser todavía inasequible para muchas familias y que nada impidiese que una madre pudiese preparar una tarta de cumpleaños… y a propósito decidí hacer una tarta barata, sin buttercream ni toppings pero igual de vistosa, sencilla pero resultona y sobre todo rica… porque creo que la verdadera pobreza radica, entre otras cosas, en que un niño tenga que quedarse sin su tarta de cumpleaños.
Y a ver si es verdad que de una vez por todas esta maldita crisis se esfuma y se acaban los desayunos de leche rebajada con agua, las meriendas de bocadillos de pan con pan y el no comer de algunos padres para que sus hijos sí lo hagan… Con todas mis fuerzas deseo que así sea. Por eso para esta tarta de cumpleaños sólo se necesita este bizcocho de chocolate sin huevo y nata para montar (por supuesto también admite banderitas, confeti comestible, virutas de chocolate y demás aderezos).
Con esta sencilla tarta os dejo, ¡deseando que paséis una muy feliz semana!!!

tarta de cumpleaños de un niño pobre

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